Por Raúl Monge

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Con Miguel Ángel Mancera Espinosa resurgió en la administración pública capitalina una versión actualizada de Carlos Ahumada Kurtz, el empresario argentino que, en colusión con Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos, entre otros personajes, intentó truncar en marzo de 2004 las aspiraciones presidenciales del entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, con la difusión de los llamados videoescándalos.
Se trata de José Antonio Velasco Jiménez, propietario de una docena de empresas de la construcción que operan igual que como antes lo hizo Ahumada: a cambio de contratos, otorga a funcionarios un porcentaje del contrato de obra asignado, hace costosos regalos, remodela sus casas e incluso coloca a incondicionales suyos en las áreas de obras con el consentimiento de las autoridades delegacionales.
Además, empleados y familiares del contratista aparecen –a veces sin saberlo ellos mismos– como administradores y representantes legales de la red de empresas que opera y que encontró en el gobierno de Mancera y en media docena de delegaciones una mina de oro.
En los tres primeros años del gobierno de Mancera, dichas empresas recibieron 27 contratos de obra que les dejaron una derrama de alrededor de 550 millones de pesos.
En el primer año de su gobierno, la Dirección General de Proyectos Especiales adjudicó a las empresas de Velasco nueve contratos de obra, entre ellos la reconstrucción y mantenimiento de la carpeta asfáltica de los Centros de Transferencia Multimodal de la Central de Abasto y Chapultepec, y el reencarpetado en vialidades secundarias para la ciclovía de las avenidas Chapultepec, Sonora y 20 de Noviembre.
Según la información obtenida por el reportero, las empresas que ganaron la licitación para realizar dicho trabajo –Duma, PIASA, Servicio Industrial y Urbano y Grupo Velasco– carecían de suficiente asfalto, por lo que tuvieron que desviar el material de otras empresas con contratos vigentes. Pero ese asfalto no lo compraron, salió de la planta del propio Gobierno de la Ciudad de México sin ningún costo.
Con equipo pesado del propio gobierno, las empresas de Velasco se encargaron también de renovar en 2012 el pavimento de vialidades primarias en las delegaciones Magdalena Contreras, Álvaro Obregón, Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Coyoacán, Tlalpan y Xochimilco.
A decir de contratistas consultados, es una práctica común que, como la entrega de las obras no siempre se cumple en tiempo y forma, las autoridades capitalinas se ven obligadas a reasignarlas en el ejercicio fiscal siguiente, pero ya sin firmar los contratos correspondientes y, menos aún, verificar el cumplimiento y la calidad de los trabajos.