Un estudio muestra que el ejemplar de ‘Ictiobus cyprinellus’ analizado nació antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial

En ocasiones, hay animales que tienen historias sorprendentes. Los científicos acaban de añadir a un pez de labios delgados y carnosos a una lista creciente de animales centenarios que quizás nos sobrevivan.

Un estudio publicado este mes en la revista Communications Biology, en el que se ha empleado la datación por radiocarbono, describe un ejemplar de la especies Ictiobus cyprinellus que ha vivido 112 años, superando el anterior récord de edad de esta especie -26 años- más de cuatro veces.

La nueva datación convierte al Ictiobus cyprinellus, especie que alcanza los 36 kilos y puede alcanzar los 123 centímetros de longitud, en el pez de agua dulce más longevo documentado hasta el momento. Esta especie autóctona de Norteamérica es conocida, en inglés como bigmouth buffalo y su aspecto es parecido al de una carpa.

En los últimos años, gracias al avance de las técnicas para determinar la longevidad, los científicos han descubierto que muchas especies de peces viven más tiempo del que se creía. El tiburón de Groenlandia, por ejemplo, puede vivir más de 270 años. Pero normalmente contamos con muy poca información sobre la esperanza de vida de los peces.

Entre el 2011 y el 2018, para la investigación se extrajeron delgadas rodajas de otolito, pequeñas estructuras calcificadas que ayudan a los peces a equilibrarse mientras nadan, de 386 Ictiobus cyprinellus capturados en la naturaleza, gran parte por los pescadores. Luego, los investigadores utilizaron un microscopio para contar los anillos de crecimiento en cada rebanada de otolito.

Las primeras conclusiones estimaron que algunos peces podían vivir más de 80 y 90 años. Para verificar los resultados iniciales, los investigadores emplearon la datación de carbono. Para ello, los tests realizados mediante las bombas, duplicaron la cantidad de carbono-14 en la atmósfera antes de que se redujese progresivamente a los niveles previos a la prueba.

En total, cinco ejemplares superaron los 100 años de edad, e incluso una hembra atrapada cerca de Pelican Rapids, Minnesota, alcanzó el récord de 112 años. Casi el 90% del total de algunas especies superaba los 80 años. Muchos de los peces nacieron antes de 1939, lo que sugiere un fallo reproductivo que ha durado décadas.

El causante probable de este fallo es la construcción de presas, que impide o bloquea directamente el desplazamiento río arriba hacia las zonas de desove. Los Ictiobus cyprinellus reciben el sobrenombre de “peces basura” porque no suelen consumirse y se los agrupa erróneamente con especies invasoras en Estados Unidos, como la carpa común.

Pero Alec Lackmann -líder del estudio y alumno de posgrado de la Universidad del Estado de Dakota del Norte- sostiene que “deberíamos alejarnos de ese término, porque calumnia a demasiadas especies autóctonas”, según declaraciones recogidas en National Geographic . En realidad, el Ictiobus cyprinellus tiene un papel importante en el mantenimiento de la salud de sus ríos autóctonos, desplazando a la carpa invasora.

Artículo científico de referencia:

Bigmouth Buffalo Ictiobus cyprinellus sets freshwater teleost record as improved age analysis reveals centenarian longevity, Alec R. Lackmann, Allen H. Andrews, Malcolm G. Butler, Ewelina S. Bielak-Lackmann & Mark E. Communications Biology, mayo de 2019, https://www.nature.com/articles/s42003-019-0452-0